La magia de la Copa

21/01/2019

 

 

Bronco y copero, así es el ADN del Valencia Club de Fútbol.

  

Mi primer gran recuerdo del nostre viene marcado por la Copa del Rey. Corría la temporada 1998/99 y yo contaba 10 primaveras.

  

Nuestro primer rival serio fue el Levante, que no opuso resistencia, por lo que ganamos los dos partidos y nos plantamos en cuartos de final, donde esperaba el Barça.

  

Es recordar los enfrentamientos Valencia – Barça de aquella época y estremecerme solo de pensar cómo hacía temblar el “Piojo” a Ruud Hesp. Cuando comentábamos entre amigos o familiares, la comparativa era siempre la misma: “El Piojo hace que Hesp parezca un flan…” (El tío todavía debe de tener pesadillas con el argentino, y seguro que Louis Van Gaal también). El Valencia tenía dos ídolos claramente definidos; Gaizka Mendieta y Claudio López. Para mí el segundo fue siempre mi favorito, cómo corría, cómo fintaba, cómo se metía al hueco… En la ida conquistamos el Camp Nou con un 2 a 3, aquel partido siempre lo recordaré por cómo Mendieta puso una volea teledirigida a la escuadra de Hesp. ¡Qué maravilla! Aquel gol fue una auténtica barbaridad, cómo la puso Ilie, cómo limpió el bueno de Gaizka las telarañas de la escuadra, y cómo saltamos todos del asiento, apoteósico.

  

La vuelta en Mestalla se presentaba muy halagüeña, el equipo iba crecido y la primera parte acabó 3 a 0. Aquella noche el “Piojo” dio una auténtica lección de delantero rápido y habilidoso. ¡Qué locura, cómo se movía entre centrales! Finalmente 4-3 y a semifinales, donde nos tocaría enfrentarnos al todopoderoso Real Madrid, la expectativa era mayúscula.

  

Este torneo es mágico, pudimos vivirlo aquel 9 de junio de 1999 en Mestalla, fue una noche grabada a fuego para el todo el valencianismo. Viví el partido en casa, viéndolo en la tele con mi padre y mi hermano. Ver un partido del Valencia aquel año era sinónimo de fiesta, de nervios, de tensión… Recuerdo estar asustado y a la vez envalentonado, contábamos con el “Piojo”, Mendieta, Angloma, Carboni… Claudio no nos hizo esperar, y en el minuto 18 ya había marcado el primer gol, cómo me levanté del sofá, casi tiro toda la cena. Más tarde, en tan solo 11 minutos (del 31’ al 42’). Yo no pensaba que pudiéramos ganar así de fácil al Madrid, pero resulta que lo conseguimos, los goles no paraban de caer, todavía les clavamos 3 más antes del pitido final. Mestalla era una fiesta, pañuelos al viento, cánticos, la gente eufórica; el Valencia estaba arrasando al Real Madrid, aquello no podría haber salido mejor, nos veíamos en la final.

  

Finalmente, el luminoso de Mestalla reflejó un contundente 6-0; la vuelta en el Santiago Bernabéu, como todos sabéis, fue un mero trámite. El valencianismo tenía la mente en La Cartuja. El Valencia se plantaba en la final de la Copa habiendo vapuleado al Barça y habiéndole endosado un 6 a 0 al Real Madrid, rival al que ya profesábamos cierto odio, en gran parte debido al fichaje de Pedja Mijatovic.

  

Llegó el tan ansiado 26 de junio de 1999. No estuve en Sevilla, pero por lo que me cuentan algunos amigos con más suerte, aquel día fue una fiesta total. No existía el AVE, pero la afición valencianista se había desplazado en masa, todo era alegría, y estábamos convencidos de que aquella copa tenía color blanquinegre.

  

Recuerdo estar nervioso al inicio del partido, cuatro años atrás un diluvio en Madrid nos tumbó, y vimos como el Depor nos levantaba aquel título. Pero esta vez era distinto, estábamos preparados, y teníamos al “Piojo” en nuestras filas.

 

  

Ranieri apostó por un 11 realmente ofensivo, y Claudio volvió a hacernos vibrar, suyo fue el primer gol. Pero el que me quedó grabado a fuego fue el golazo de Mendieta, ¡qué genialidad!, como dice la canción de Los Planetas: “y Mendieta ha marcado un gol realmente increíble…”. Los del Atleti no se lo creían, solo podían rendirse ante tal obra de arte. Tras su gol, sabíamos que esa copa era nuestra, el Valencia volvía a levantar un título, casi 20 años después. El partido lo remató el “Piojo” con una carrera descomunal por la banda, dejando tras de sí a Molina, qué bonito fue aquello…

  

La belleza de los goles, el resultado tan contundente, y el ambiente festivo, hacen que aquella conquista haya quedado grabada en la retina de todos los valencianistas como uno de los más grandes momentos vividos por este club. La sequía vivida durante casi 20 años, acababa aquella noche con el “Probe Miguel” sonando a toda pastilla, volvíamos a ser campeones, y a lo grande, con fútbol para extasiar y goles de museo.

  

Aquella gesta no cayó en saco roto, aquel equipo y entrenador, Claudio Ranieri, forjaron lo que fue un Valencia CAMPEÓN. Tras la Copa del 99, el Valencia vivió el que ha sido su lustro más glorioso. El espíritu vivido en aquella final, fue el que respiramos durante 10 años cargados de alegrías y títulos para el valencianismo.

  

Hemos de creer en este equipo, la Copa es una competición muy bonita, y de ella nos vienen grandes recuerdos y antesalas de épocas gloriosas. Todo aquel que piense que es un torneo menor, o que no ilusiona, que se ponga un video del 6-0 al Madrid, o de la final de La Cartuja.

  

¡Por la Copa del 99 y por muchas más, Amunt Valencia! 

 

  

 

 

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