John y el minuto 75

28/04/2019

 

 

 

Hace 18 años de unos cuartos de final históricos precisamente contra el Arsenal. Muchos recuerdan con nostalgia la final de la Recopa, pero recuerdo vivir intensamente esos cuartos de final. Porque los vimos pasar de largo durante muchos minutos, porque estaba fuera en el partido de vuelta y porque nos metían en las semifinales de una Champions que nos llamaba de nuevo.

  

Pongámonos en situación: el Valencia venía de quedar primero de grupo en los dos grupos que había previos a los cuartos de final. En aquella época no había octavos y superamos a Lyon, Olympiacos y Heerenveen en el primero y Panathinaikos, Sturm Graz y United (empatados a puntos) en el segundo. El Arsenal superó a la Lazio en el primero, pero no pudo con el gran Bayern en el segundo. Primero contra segundo y los cuartos estaban claros.

  

Londres amanecía con murciélagos anhelando la noche para vivir un partido de ida que se las prometía difícil. No era broma el equipo que había en frente; Ljungberg, Henry, Parlour, Kanu, Vieira, Pires y compañía. El viejo Highbury se vestía de color Gunner, para recibir la visita del subcampeón de la Champions.

  

Un equipo caracterizado por su ataque, su fuerza y su potencia, con un estadio volcado, hacía que el Valencia estuviera atascado. Incluso Vieira le dio al larguero en los primeros minutos, pero poco a poco el peligro real desapareció y el Valencia aguantó paciente para encontrar su momento.  Y así fue, Ayala fusiló a Seaman y lo celebró cual croqueta por el césped. El gol se oyó por todo Londres y toda Valencia. El primer objetivo estaba conseguido.

  

Digo el primero, que era el gol, porque la alegría duró poco y tras el descanso, con un Wiltord en escena desatado, el Arsenal nos remontaba con goles de Henry y Parlour (gol para ver repetido). Monólogo del Arsenal y Cañizares imperial, algo que a la postre, sería decisivo.

  

 

 

La vuelta, en nuestro templo, tenía aroma a “reamuntada”. Esas que tanto nos gustan y que ahora no acaban saliendo bien. En aquella época pocas eran a las que nos apuntábamos, pero tocaba. Tocaba confiar en un equipo que creía, una afición que soñaba, un destino que nos preparaba algo grande… ¿Dónde estabas tú? Yo la recuerdo estando en París, casualidades de la vida, y viéndola por el canal internacional de TVE. Una locura. Sentía Mestalla en mi habitación con mi hermano. Era ganar o ganar.

  

Wenger contaba con un verdadero equipazo; el año siguiente ganó impecablemente la liga y fue la base del título en la 03/04 que no perdió ningún partido. El mejor Arsenal de la historia y muchos de esos jugadores venían a dejarnos sin Champions antes de hora.

 

Pero, el Arsenal se pasó de listo buscando el 0 a 0 desde el principio. Estas cosas en el fútbol se pagan, y lo hemos vivido en nuestras carnes. Una auténtica barraca con líneas juntas y desechando la característica magia arriba es lo que planteó el club londinense. Algo que se podía prever, pero lejos de su verdadera identidad.

  

Ayala y Pellegrino lo tenían controlado todo y el Valencia no paraba de tener ocasiones. Carew olía algo, pero se nos lesionó el “Ratón” y surgieron las dudas. El nerviosismo se apoderaba, hacía falta un gol, un gol y acabar con los fantasmas, acabar con el “otra vez fuera”, un gol que mantuviera vivos los sueños de todos los valencianistas… y la pelota llegó a Angloma. Querido Jocelyn, que bueno que viniste, y que grande es tu sombra que aún nadie la ha superado.

Minuto 75. Ese minuto que nunca se me ha olvidado, que siempre recordaré por vivirlo lejos de Valencia, porque me dolía todo el cuerpo de tantos nervios, porque se detuvo el tiempo. Angloma la puso y ahí estaba él, John Alieu Carew, en su mejor papel como actor protagonista digno de Óscar: se elevó para rematar y darnos la gloria. Quedaban 15 minutos para soñar con repetir final, con ser grandes...

 

  

Mestalla explotó, Valencia se llenaba de banderas y coches pitando. El Valencia pasó a semifinales donde nos esperaba el Leeds, ese Leeds, ese Juan Sánchez. Pero es otra historia. Mi celebración se oyó por todo París, y en el hotel donde estaba, no era el único valencianista. En el hall, banderas y camisetas de más "ches" se agolpaban para “tomar algo y celebrarlo”. Viachers de principios de siglo, vaya.

  

Hay momentos de partidos y eliminatorias que nunca olvidas para lo bueno y para lo malo y aunque esta historia no tuvo un buen final tres partidos después, yo recuerdo perfectamente a John y el minuto 75 del Valencia-Arsenal. No solo el momento y el gol, si no mirar el tiempo y grabarlo para siempre en mi cabeza. Quizá fue porque podían eliminarnos quedando 15 minutos, no lo sé, pero sé que se me quedó porque era clave para volver a creer, para pasar esa barrera mental que supuso Saint-Denis pero sobre todo porque nos hizo volar junto a Carew y rematar  nuestros miedos al fondo de una red. 

  

¡Amunt Valencia! 

 

  

 

 

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Please reload

Please reload

  • Grey Facebook Icon
  • Grey Instagram Icon
  • Grey Twitter Icon
  • Grey YouTube Icon
ÚLTIMAS ENTRADAS
SÍGUENOS

Contacto    |    Aviso legal     |    Política de privacidad    |    Correo   

© VIACHERS VCF 2017 - TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS - Creado por @elabrigodeperal