Los siete pecados valencianistas

14/08/2019

Como todos los años, ya estamos aquí plantados para empezar una nueva temporada. Pretemporada, lío, pretemporada, más lío… si no se sigue este ritmo, no es el Valencia. Un Valencia que se las prometía felices con un proyecto que parecía asentarse y al que muchos ahora vemos con dudas, pero con un grupo hecho y serio. Es a lo que nos cogemos para ilusionarnos con la temporada, a sabiendas que faltan fichas por llegar y salir, y que Marcelino y Mateu tienen seguramente fecha de caducidad, cosa que no mola saber en Agosto.

 

Sea por dueños, entrenadores o directores de orquesta, siempre he visto al Valencia un equipo pecador. Comete y ha cometido muchos pecados; a veces peca de tonto, de novato, otras de rata, de visionario… pero ya son 100 años saliendo airoso. Puede venir quien sea, que no lo tumba... Y mira que lo suelen dejar malito.

 

Pero, ¿y nosotros? Nosotros valencianistas, también pecamos…

 

 

Y es que, cómo nos mola fijarnos en los demás; en cómo fichan, en como juegan, en cómo son sus camisetas, en cómo… Vamos, primer pecado capital: la envidia. Esto nos pasa aunque seamos campeones de lo que sea. Pero oye, que tenemos un club centenario, con una afición increíble que lo demostró en la final de Copa y en muchas otras. Que la buena crítica constructiva no nos esconda detrás de la envidia. Hay una delgada línea y a veces nos flipamos pasándola. ¿Envidia? Valoremos lo que tenemos y que nos la tengan a nosotros.

 

Segundo pecadillo: la avaricia (no confundir con la ambición). Todos queremos al Valencia donde debe estar siempre, pero hay que valorar siempre el camino recorrido, que cada vez cuesta más, y ver que debemos sentar una base a medio plazo para crecer exponencialmente (aunque nos pongamos piedras en el camino). Alejarnos del perseguidor, para subir otro escalón y pelear siempre, es la clave. Necesitamos ser realistas y más de uno/a vendería a medio equipo si no gana los cuatro títulos… cuidado porque la avaricia rompe…

 

Ahhhh y si durante la temporada nos vemos ahí arriba, que el tema no acabe en soberbia. El “karma” es muy puto, y nos gusta menospreciar rivales en momentos en los que nos vemos firmes (yo “peco” el primero), y por memoria histórica diré, que eso no nos viene bien. Luego acabamos haciendo la cuenta de la lechera para rascar puntos por habernos venido arriba. Bronco y copero, pero que no se nos vea el plumero.

 

Habrá momentos de malos, y visto el veranito, seguramente muy malos durante y al final de la temporada. Con los malos resultados serán tardes para la ira. No entenderemos nada, sacaremos el entrenador que llevamos dentro y algunos el aficionado con silbato. Eso sí, este año se ha demostrado que la ira no ayuda (bueno en Twitter la mierda sale sola) y que en Mestalla hemos sido ejemplares con la situación, aunque en Madrid se venda el ¡vete ya! por doquier. Sigamos el camino y controlemos nuestros comportamientos "hulkianos". La ira en su medida es buena, denota amor sincero, pero bueno, como prevención te diré: chútate una dosis de confianza y paciencia o compra una pelota antiestrés que hasta el descuento... Y joder Marcelino, ¡saca a Kang In Lee!

 

 

¿Y la lujuria? Habrá partidos que nos la pondrán de adamantio. Que chorrearemos todos y todas de gusto. Querremos más y más… Mestalla será un orgasmo. Todos serán balones de oro y por menos de 150 millones no se vende ni al médico. Marcelino renovación para siempre y ¿Cafú? Piccini joder, ¡Piccini! Sed lujuriosos y que os quiten lo bailado, gozadla mucho. Esos momentos son oro, pecad de gusto, pero luego con cabeza si alguno falla un pase che, que nunca se sabe cuándo nos pueden volver a poner cachondos y cachondas y a lo mejor ya no quieren hacerlo con nosotros si les damos repentinamente ostias.

 

Y para bien o para mal, somos pura gula. A todas horas consumiendo Valencia. Si es que somos así. Y yo digo que la gula, en tiempos de liga, copa y Champions no debería ser pecado. Coméroslo todo. Hartaros de Valencia, hasta que no podáis más, porque si algo bueno tiene este pecado es que alimenta el sentiment (a veces la mala leche), y demuestra que somos más del murciélago que las sábanas de Gayá.

 

 

Y por último la pereza. Vaya bien o mal la temporada, a los valencianistas nos está empezando a dar una pereza de tres pares de narices que no podamos hablar de fútbol durante muchos tramos. Entre Lim, Anil, Mateu, Kim Koh, Porxinos, el Nou Mestalla, la multa desde Bruselas, la deuda a corto, la deuda a largo, las amortizaciones de no se qué, los nanorobots que manda algún periodista a las reuniones de Singapur, el “abro paraguas” para captar atención, el “tal y como adelantamos en…”, la venta del club otra vez a la palestra, el fair play, los horarios de Tebas, los haters, los haters de los haters. Así ni fútbol, ni pasión. No nos hagan pecar y vayánse todos a la mierda. Qué pereza eh.

 

En fin, que si quiero peco, visto lo visto que cierren la puerta y me dejen gritar: ¡Amunt Valencia!

 

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